EL RETORNO DEL REY (gracias cochise)
Dicen que le han visto vadeando el Río...”
- “Iba vestido a bandas de sangre y nieve; y las gentes clamaban enfervorecidas a su paso.”
- “Cuentan que marchó al fin en pos de la corona a la Pradera. Al laíto mismo de San Isidro...”
- “...Y que en el camino, dejó tieso a otro más de sus fantasmas...”
Quiá. Las malas lenguas. El chau-chau. Rumorología barata de mitos y leyendas. Ná. Ése es el mismo montaraz de siempre. O casi siempre. Pues muchos de los que ya se sientan narran que hubo un tiempo...
La vieja canción. La del anciano guerrero que se sienta cada domingo enfrente del árbol donde hace lustros se pasó por la piedra a tomahawk y cuero a los últimos gallos del corral. Contemplándolo en un instante hecho más dolor que silencio. Pretendiendo buscar con la lágrima a flor de párpado, entre sus ramas secas, otra flor. Un brote, convertido en esperanza. El oráculo. Aquél signo que viene a decir que todo comienza de nuevo. Mientras se resiste a mirar tras él. Para evitar ver el palacio en ruinas. Las amplias hectáreas de conquista hechas Reserva.
Joder, pues ví la flor. O eso me pareció, con permiso del zumo de cebada y el jugo de los Palazuelos de Eresma... ¿Ya no tendré que hacer una sinfonía de muerte con el “todos a una, y puta Osasuna”?. ¿Dejaré de tener pesadillas con la “década zaragozana”?. ¿Contaré como una anécdota en el tiempo aquellos “puta Seviyá”?. ¿Dejaré de sentir la autodestrucción a través de “unos” tan ajenos como propios en la quiniela al Barça?... Quiere usted decir, ¿me han devuelto a mis enemigos de siempre?. ¿A los de toda la vida?... Joder, que me dan casi ganas de ponerme a jugar con los clic. De calzarme unos calcetos blancos bajo los zapatos y salir de farra...
Fútbol es Fútbol. Pero de ningún modo castigo. Ni penitencia. Tenemos derecho a tropezar. Nunca a claudicar. Ni ha transmutarnos en mosquitos, cuando somos pumas. En pajes, siendo reyes. Luchemos día a día para seguir oyendo el Himno por los vomitorios, en el réquiem del partido, cantado a viva voz por miradas y sonrisas de soldados que ni siquieran se conocen. Será un inequívoco símbolo, de que ha vuelto el Rey.
Quizás no sea el monarca más laureado del orbe. Ni siquiera el más pudiente en dineros. Pero es el rey del Sentimiento. Del vértigo y las filas prietas. De la voz y el corazón en un puño. Un puño que no amaga. Golpea. A pesar de todos los seres oscuros que desde dentro o fuera de la Tierra Futbolera le han intentado poner palos en las ruedas.El Rey ha vuelto. ¡Viva el Atleti!
- “Iba vestido a bandas de sangre y nieve; y las gentes clamaban enfervorecidas a su paso.”
- “Cuentan que marchó al fin en pos de la corona a la Pradera. Al laíto mismo de San Isidro...”
- “...Y que en el camino, dejó tieso a otro más de sus fantasmas...”
Quiá. Las malas lenguas. El chau-chau. Rumorología barata de mitos y leyendas. Ná. Ése es el mismo montaraz de siempre. O casi siempre. Pues muchos de los que ya se sientan narran que hubo un tiempo...
La vieja canción. La del anciano guerrero que se sienta cada domingo enfrente del árbol donde hace lustros se pasó por la piedra a tomahawk y cuero a los últimos gallos del corral. Contemplándolo en un instante hecho más dolor que silencio. Pretendiendo buscar con la lágrima a flor de párpado, entre sus ramas secas, otra flor. Un brote, convertido en esperanza. El oráculo. Aquél signo que viene a decir que todo comienza de nuevo. Mientras se resiste a mirar tras él. Para evitar ver el palacio en ruinas. Las amplias hectáreas de conquista hechas Reserva.
Joder, pues ví la flor. O eso me pareció, con permiso del zumo de cebada y el jugo de los Palazuelos de Eresma... ¿Ya no tendré que hacer una sinfonía de muerte con el “todos a una, y puta Osasuna”?. ¿Dejaré de tener pesadillas con la “década zaragozana”?. ¿Contaré como una anécdota en el tiempo aquellos “puta Seviyá”?. ¿Dejaré de sentir la autodestrucción a través de “unos” tan ajenos como propios en la quiniela al Barça?... Quiere usted decir, ¿me han devuelto a mis enemigos de siempre?. ¿A los de toda la vida?... Joder, que me dan casi ganas de ponerme a jugar con los clic. De calzarme unos calcetos blancos bajo los zapatos y salir de farra...
Fútbol es Fútbol. Pero de ningún modo castigo. Ni penitencia. Tenemos derecho a tropezar. Nunca a claudicar. Ni ha transmutarnos en mosquitos, cuando somos pumas. En pajes, siendo reyes. Luchemos día a día para seguir oyendo el Himno por los vomitorios, en el réquiem del partido, cantado a viva voz por miradas y sonrisas de soldados que ni siquieran se conocen. Será un inequívoco símbolo, de que ha vuelto el Rey.
Quizás no sea el monarca más laureado del orbe. Ni siquiera el más pudiente en dineros. Pero es el rey del Sentimiento. Del vértigo y las filas prietas. De la voz y el corazón en un puño. Un puño que no amaga. Golpea. A pesar de todos los seres oscuros que desde dentro o fuera de la Tierra Futbolera le han intentado poner palos en las ruedas.El Rey ha vuelto. ¡Viva el Atleti!

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